El pasado lunes se daba a conocer el ranking  presentado como "los Oscars de la alta cocina". A la cabeza por tercer año consecutivo, se situaba el restaurante danés Noma, regentado por el joven chef Renè Redzepi, por delante de los establecimientos españoles El Celler de Can Roca, de los hermanos Roca (Joan, Jordi y Josep) en Girona; y Mugaritz, de Andoni Luis Aduriz, en Rentería.
CIERTO OLOR A PODRIDO.
El pasado lunes se daba a conocer el ranking  presentado como "los Oscars de la alta cocina". A la cabeza por tercer año consecutivo, se situaba el restaurante danés Noma, regentado por el joven chef Renè Redzepi, por delante de los establecimientos españoles El Celler de Can Roca, de los hermanos Roca (Joan, Jordi y Josep) en Girona; y Mugaritz, de Andoni Luis Aduriz, en Rentería.
Un siete estrellas Michelin como Berasategui, se situó en el puesto 67 de la lista, y ausentes de la misma, el  Akelarre, del donostiarra  Pedro Subijana, con tres estrellas Michelín  que no ha sido incluido entre los 100 mejores. A nivel internacional, un país como Japón, con el record de estrellas Michelin, de las cuales el 60% son de cocina japonesa, brilla por su ausencia en esta lista.
Evidentemente, no se ve criterio en la misma, más que el comercial, como no podía ser de otra manera cuando está patrocinada por un producto como el agua San Pellegrino y un relaciones públicas como Rafael Ansón, el cual lleva tres décadas entre fogones, sin quemarse las manos. Desde su despacho de relaciones públicas mueve el 'lobby' gastronómico. A su alrededor tiene tejida una red de influencia que hace que un restaurante o un producto -vinos de jerez, por ejemplo- se mencionen o no en los medios del glamour. Cobra por ello. Y lo hace bien. Ha sido contratado por numerosas empresas gastronómicas y de denominaciones de origen para mover los hilos oportunos. Y así ha llegado a ser el máximo responsable del jurado español de esta lista, San Pellegrino, de los 50 mejores restaurantes del mundo, que publica anualmente la revista británica ‘Restaurant’.
No acepta ninguna crítica, y si aparece alguna, como ha sido en este caso la del “gran cocinero” Martín Berasategui, aparece el verdadero Ansón, diciendo: “Me encanta Martín, es de los mejores cocineros que existen, pero la gente busca novedades y él no ha cambiado su estructura. Está igual que hace diez años porque ahora se dedica a la empresa”.
Y sigue. “Es curioso cómo hay gente que quiere seguir siendo como Bartolomé de las Casas y su “leyenda negra”, y es que el síndrome de notoriedad, es la enfermedad psicológica más grave del ser humano en el siglo XXI. Para llamar la atención, la gente puede llegar a hacerse daño a sí misma, a sus amigos, a sus compañeros e incluso a su país y a su patria.”
Después ensalza a Ferrán Adriá,  que este año ha dejado las críticas a la organización de esta lista y ha colaborado con él, en presencia y color fotográfico. Un Adriá que según el criterio de Ansón debe no dedicarse a la empresa y si a los fogones. Pero lo más divertido es su definitiva declaración de guerra a la Guia Michelin: “Gracias a la revista Restaurant, el mundo no depende del monopolio francés y España ha conseguido exportar un modelo de libertad tanto para cocineros como para comensales. Un modelo que incluye también la libertad en las opiniones y en las clasificaciones.” Sin comentarios.
Alguien dijo, que donde no hay publicidad resplandece la verdad. Y nuestra extensa gastronomía ha resplandecido, se ha universalizado sin necesidad de publicistas (tan necesarios en otros menesteres), sin la necesidad de voceros ajenos a toda cocina, sin la necesidad de académicos sin academia.
Querido Ansón,  por la boca muere el pez y no hace falta extenderse más y así, como decía el gran Álvaro de la Iglesia: “No se preocupen ustedes de que el mundo esté hecho un asco". Una serie de tipos de mal humor lo han estropeado con sus críticas, con sus discursos. Y ya no tiene remedio. Vamos a olvidarlo y a procurar no enredarlo más.”
¿Porqué no deja durante un tiempo sus Oscars a los restaurantes? Creo que con su secular pelotilla y las rituales dosis de coba fina, puede crear y presidir la Real Academia de Futbol.
Por Fernando Martínez.
Director de la revista Ambigu
y
Presidente de la Asociación Catalana de Periodistas y Amigos de la Gastronomía y el Turismo.
CIERTO OLOR A PODRIDO.

El pasado lunes se daba a conocer el ranking  presentado como "los Oscars de la alta cocina". A la cabeza por tercer año consecutivo, se situaba el restaurante danés Noma, regentado por el joven chef Renè Redzepi, por delante de los establecimientos españoles El Celler de Can Roca, de los hermanos Roca (Joan, Jordi y Josep) en Girona; y Mugaritz, de Andoni Luis Aduriz, en Rentería.

Un siete estrellas Michelin como Berasategui, se situó en el puesto 67 de la lista, y ausentes de la misma, el  Akelarre, del donostiarra  Pedro Subijana, con tres estrellas Michelín  que no ha sido incluido entre los 100 mejores. A nivel internacional, un país como Japón, con el record de estrellas Michelin, de las cuales el 60% son de cocina japonesa, brilla por su ausencia en esta lista.

Evidentemente, no se ve criterio en la misma, más que el comercial, como no podía ser de otra manera cuando está patrocinada por un producto como el agua San Pellegrino y un relaciones públicas como Rafael Ansón, el cual lleva tres décadas entre fogones, sin quemarse las manos. Desde su despacho de relaciones públicas mueve el 'lobby' gastronómico. A su alrededor tiene tejida una red de influencia que hace que un restaurante o un producto -vinos de jerez, por ejemplo- se mencionen o no en los medios del glamour. Cobra por ello. Y lo hace bien. Ha sido contratado por numerosas empresas gastronómicas y de denominaciones de origen para mover los hilos oportunos. Y así ha llegado a ser el máximo responsable del jurado español de esta lista, San Pellegrino, de los 50 mejores restaurantes del mundo, que publica anualmente la revista británica ‘Restaurant’.

No acepta ninguna crítica, y si aparece alguna, como ha sido en este caso la del “gran cocinero” Martín Berasategui, aparece el verdadero Ansón, diciendo: “Me encanta Martín, es de los mejores cocineros que existen, pero la gente busca novedades y él no ha cambiado su estructura. Está igual que hace diez años porque ahora se dedica a la empresa”.

Y sigue. “Es curioso cómo hay gente que quiere seguir siendo como Bartolomé de las Casas y su “leyenda negra”, y es que el síndrome de notoriedad, es la enfermedad psicológica más grave del ser humano en el siglo XXI. Para llamar la atención, la gente puede llegar a hacerse daño a sí misma, a sus amigos, a sus compañeros e incluso a su país y a su patria.”

Después ensalza a Ferrán Adriá,  que este año ha dejado las críticas a la organización de esta lista y ha colaborado con él, en presencia y color fotográfico. Un Adriá que según el criterio de Ansón debe no dedicarse a la empresa y si a los fogones. Pero lo más divertido es su definitiva declaración de guerra a la Guia Michelin: “Gracias a la revista Restaurant, el mundo no depende del monopolio francés y España ha conseguido exportar un modelo de libertad tanto para cocineros como para comensales. Un modelo que incluye también la libertad en las opiniones y en las clasificaciones.” Sin comentarios.

Alguien dijo, que donde no hay publicidad resplandece la verdad. Y nuestra extensa gastronomía ha resplandecido, se ha universalizado sin necesidad de publicistas (tan necesarios en otros menesteres), sin la necesidad de voceros ajenos a toda cocina, sin la necesidad de académicos sin academia.

Querido Ansón,  por la boca muere el pez y no hace falta extenderse más y así, como decía el gran Álvaro de la Iglesia: “No se preocupen ustedes de que el mundo esté hecho un asco". Una serie de tipos de mal humor lo han estropeado con sus críticas, con sus discursos. Y ya no tiene remedio. Vamos a olvidarlo y a procurar no enredarlo más.”

¿Porqué no deja durante un tiempo sus Oscars a los restaurantes? Creo que con su secular pelotilla y las rituales dosis de coba fina, puede crear y presidir la Real Academia de Futbol.

Por Fernando Martínez.
Director de la revista Ambigu
y
Presidente de la Asociación Catalana de Periodistas y Amigos de la Gastronomía y el Turismo.